¿Siempre fue fácil comerciar el oro?

En el pasado, el comercio del oro tenía sus riesgos. Desde los piratas en los océanos, pasando por toda clase de bandidos y asaltantes en las carreteras hasta inclusive los ataques de la tribus indígenas. Todo asesinato y crimen tenía un único objetivo: el oro.

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En el pasado, el comercio del oro tenía sus riesgos. Desde los piratas en los océanos, pasando por toda clase de bandidos y asaltantes en las carreteras hasta inclusive los ataques de la tribus indígenas. Todo asesinato y crimen tenía un único objetivo: el oro.

Las guerras se hacían por oro, los reinos se compraban o liquidaban por oro, las invasiones se realizaban por oro, las conquistas de tierras vírgenes para descubrir nuevos yacimientos de oro, los nuevos descubrimientos como América tuvieron su motivación en el oro, etc. no existía empresa humana que no tuviera al metal dorado como base de toda motivación humana.

Hoy en día, aunque los peligros no han disminuido sino que solamente han mutado en su proceder (pasaron del robo físico al hacking), sin embargo el comercio del oro se realiza a través de computadoras y pantallas planas. Atrás han quedado las épocas del comercio cara a cara, ya que inclusive hasta puede ser anónimo, por ejemplo, si decidimos cambiar oro por bitcoins.

La actualidad presenta interesantes variables para comerciar oro que deberíamos aprovecharlas.

Las relación histórica de las joyas con el oro

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En la antigüedad, la posesión de joyas basadas en oro era raro un privilegio de reyes, nobles y los sectores más ricos de la sociedad. Era la base de su status social, y su tenencia significaba tener toda clase de privilegios frente a las otras cortes monárquicas, sobretodo las europeas.

Hoy en día, la variedad de productos basados en oro permiten que cualquiera pueda acceder a ellos. La variable para determinar su calidad es el grado de pureza que poseen, sin embargo, también suelen existir todo tipo de falsificaciones, sobretodo si se trata de productos provenientes de Asia, más especialmente de China.

Muchas familias aún continúan utilizándolo como una forma de transferir una parte importante de su herencia, ya que suelen almacenarlo en bóvedas privadas, al margen del control gubernamental.

Tener joyas de oro, no sólo permitirán resguardar nuestro poder adquisitivo a través del paso del tiempo, sino que pueden utilizarse como una reliquia familiar.

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